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Lo que este sector suele preguntar

¿Qué diferencia hay entre una membrana PVC, PVDF y PTFE?

Son dos cosas distintas puestas en la misma lista. PVC y PTFE sí son familias de membrana: la de PVC es un tejido de poliéster recubierto de PVC, y la de PTFE es fibra de vidrio recubierta con resina PTFE. El PVDF no es una membrana: es la laca que se aplica encima del recubrimiento de PVC para que la lona se ensucie menos y aguante mejor la radiación, así que una lona llamada PVDF es una lona de PVC con esa capa. En la práctica la decisión real es entre PVC, que resuelve la mayoría de proyectos con una vida útil del orden de 10 a 20 años, y PTFE, que pasa de los 25 años y cuesta bastante más. La laca PVDF es un extra sobre el PVC, no una tercera opción.

¿Cuánta luz libre se puede cubrir sin columnas intermedias?

La luz libre no es una propiedad de la lona sino del diseño estructural: la definen el tipo de estructura, las cargas de viento y granizo del sitio y el perfil de acero que se calcule. En arquitectura textil es corriente pasar de los 20 o 30 metros sin un solo apoyo intermedio, y esa es justamente la ventaja frente a un techo convencional, que necesita columnas cada pocos metros. Pero la luz de un proyecto concreto sale del cálculo y no de un catálogo: se define en la visita técnica, con las medidas y las condiciones reales del lote.

¿Qué protección UV tiene la lona?

Hay que distinguir dos materiales que se venden bajo el mismo nombre. Una lona de PVC opaca no deja pasar radiación: bloquea prácticamente toda, y lo que se degrada con el sol es ella misma, razón por la cual lo que importa mirar es la laca de superficie que la protege. Una malla de sombra tejida sí deja pasar, y ahí el dato relevante es el porcentaje de bloqueo, que según el tejido suele moverse entre el 70 y el 95 por ciento. Son decisiones distintas: la lona opaca da sombra total y además cubre de la lluvia; la malla da sombra parcial y deja ventilar, que en zonas calientes se agradece. El porcentaje exacto de cada referencia sale de la ficha del fabricante de la lona y va publicado en la ficha técnica de la línea.

¿Se puede retirar en temporada de vientos?

Sí, pero es una decisión de diseño que se toma antes de instalar y no después. Una vela de sombra se puede montar con tensores y grilletes de liberación rápida, de modo que descolgarla y guardarla en temporada de vientos fuertes sea una maniobra corta y sin herramienta especial, y volver a montarla también. Si en cambio se ancla de forma fija, retirarla deja de ser eso. Conviene decirlo en la visita técnica, porque cambia el herraje que se especifica y no es un cambio que se pueda hacer cómodo después.

¿Qué mantenimiento necesita el mecanismo?

Poco, pero constante, y hay una regla que es la que más se incumple. Los puntos de giro de los brazos articulados piden limpieza y lubricación; la tornillería de los soportes al muro pide revisión periódica, porque es la que trabaja con cada apertura; y la tensión de cables o correas se verifica. En la lona, la regla que se salta todo el mundo: se lava y se deja secar antes de enrollarla. Enrollar una lona húmeda es lo que produce las manchas y los hongos que después parecen defecto de fábrica. La periodicidad exacta depende del modelo del mecanismo y va en la ficha técnica.

¿Se cierra solo si hace viento fuerte?

Solo si se especifica desde la cotización. Un retráctil manual no se cierra solo: alguien lo tiene que recoger, y ese es justamente el punto débil de las terrazas que quedan solas de noche o de un fin de semana. Uno motorizado puede llevar sensor de viento, que lo recoge automáticamente cuando se pasa de un umbral, y también hay sensores de lluvia y de sol. Es un accesorio y se define antes, así que si la terraza va a quedar sin vigilancia conviene pedirlo desde el principio en vez de descubrirlo después de la primera tormenta.

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